Modernizar no es comprar tecnología, es escuchar al policía que está en la calle. Las mejores soluciones no nacen en un escritorio, nacen de las 12 horas de turno y del contacto directo con el ciudadano.
El problema surge cuando personal de oficina, politico o activista, que desconoce la operatividad, quiere resolver el trabajo del oficial operativo. Es ahí donde nacen sus reglas, sus protocolos internos y sus formatos, asi como equipamiento, y patrullas a modo.
Mientras eso pasa, lo realmente urgente se descuida: vehículos sin forma de se opetativos faltos de mantenimiento, radios transmisores sin alcance, sin baterías, y protocolos internos que solo sirven para cumplir en papel, no para la realidad del servicio.
No es el Informe Policial Homologado, son sus formas internas de pedirlo. Gente muy descansada, desde un escritorio, le exige al elemento que va saliendo de turno, cansado, sin dormir, cosas absurdas que no abonan a la estadística criminal real.
Piden reportes sin sentido, sin enfoque operativo, que no nutren ninguna base de datos útil para la calle. Solo generan basura estadística y un desgaste innecesario del personal.
Por eso nuestra propuesta es clara: equipamiento, tecnología, vehículos y radiocomunicación que sí sirvan, y protocolos diseñados desde la operatividad, no desde el descanso de una oficina. Que cada informe que se pida realmente sirva para combatir el delito, no para justificar trabajo de escritorio.
La modernización real se diseña con botas, no con zapatos de oficina.